Jorge Chicati Copyright

sábado, 10 de mayo de 2014

Encabronado!



Domingo 4 de mayo del 2014.
9:12 am.

Ando enojado, molesto, tal vez encabronado.
Hoy decidí sentirme así y es difícil dar la vuelta. La soberbia también pide su momento de gloria y su turno dentro de las vueltas de la vida. Ciclos, benditos ciclos que hacen que la vida no sea aburrida. Siempre moviéndose, siempre moviéndome.


Chocando piedra contra piedra, chocando soberbia contra soberbia. Hasta que alguno se rompa, hasta que alguno deje de pelear.

Hoy peleo todas las batallas pendientes. Hoy vuelven a mí los recuerdos de personas con las que las cosas no han salido o parecen no estar saliendo bien.

Promesas incumplidas que se vuelven válvulas abiertas de mi energía, personas que tienen todo el tiempo del mundo mientras yo intento caminar rápido.

Donde están los resultados de mis escritos? Donde está el libro en el que he puesto tanto de mi? No sé, tal vez siga archivado, guardado en alguna computadora igual como se guardan ahora las fotos que casi nunca se ven.

Enojado de solo recordar que aun teniendo conocimiento, no sé cómo hacer para ponerlo en práctica. Cerrar ciclos, sacar la basurita, cerrar válvulas que me desgastan, pero -siempre el pinche pero- iluso y tonto de mí, no puedo gritar fuerte y hablar con claridad pues al final todo son paros que la gente me hace y no me siento ni puedo tener derecho a bajarles la energía aun cuando yo sienta que mis reservas están al límite.

Físicamente me siento cansado, cansado de todo, de luchar contra corriente, contra un mundo que tal vez no comprende mi forma de ver la pinche vida tan chingona que a veces logro ver cuando atravieso, los programas con los que los “normales” ven.

No necesito mucho este día, solo quisiera cerrar mis ojos y descansar, pero no se puede. Metido en una sociedad donde todo es dinero y los compromisos nacen de la relación con los demás; el escapar cerrando los ojos solo es crecer mi diario conflicto pecuniario pero no mi conflicto emocional.

Conmiserándome del como me siento, busco la salida a mis emociones, pero la soberbia es una puerta con doble cerradura y me cuesta trabajo dar para atrás. La comunicación se vuelve un “adivinen lo que quiero” y la solución se aleja más y mas mientras la piola de la soberbia se jalonea, se estira intentando romperse para así dejar de sentir esta presión que no me pertenece pero que está aquí dentro de mí.

Soy mi mejor amigo y mi peor enemigo.

Dice la canción: ningún hombre es mi enemigo, mis propias manos me aprisiona…amor rescátame!

Y el amor es algo que no puedo ver al vivirlo,  pero cuya ausencia me lastima.

Llamadas sin contestar, mensajes que no tienen un acuse de recibo y un silencio que se convierte en los gritos de mi mente diciéndome: eres un pendejo!


Hoy estoy molesto y la tristeza comienza acercarse para alimentarse de mis despojos, de las pocas miserias, que aún quedan del desafiante aquel que todo lo resolvía con las fugas geográficas, con sus desplantes de poder, con golpes y terapias del miedo.


Hoy solo me aisló y dejo de jugar las rutinas que no quiero hacer con mi carota de encabronado, me vale madres que después me vea presionado por la falta de “paguita”.

No tiene paga,
Mayu takin,
Gastii guelto,
Egui turi caeta tomi,
Jodido pero contento.

No hay dinero pero todo bien.

Los problemas más grandes no son físicos -decían mis maestros- los problemas más grandes son en el metafísico del ser; en su mente, en sus emociones, en su espíritu. Lo sé y la solución también la sé ó creo saberla, pero de la teoría a la práctica hay mucha distancia.


En mi mente los vacios de comunicación y las imágenes de personas que son importantes para mí, aunque pareciera que yo para ellos, solo soy: la piedra en el zapato.

El pinche loco a veces vocifera, pero su voz no se escucha, sus palabras se quedan ahogadas un poco antes de llegar a su garganta.

El loco que pide lo tomen en serio, pues la soberbia así se lo exige, mientras el sentido común hace que los demás tengan la razón.

Loquito pero ni tan pendejo, voy intentando los remedios caseros que aprendí en el camino de la vida, intentando aplicar los conocimientos que me regalaron los maestros que encontré en los cruces del destino, los conocimientos que las plantas mágicas me enseñaron, todas las herramientas al asador.

Hoy no usare las emociones para pintar nada, hoy guardare los “pinceles mexicanos” y la mochila con mis botes de pintura se quedara encerrada en algún baño que usamos de bodega. Hoy me rebelo a seguir por un camino que no me da los resultados que yo deseo: sentirme bien para regalar sonrisas sinceras, para dar mensajes que yo me aplico primero en mí.

Hoy, con mi ausencia honrare y respetare a los clientes y a los que admiran las bendiciones que el jefito puso en mis manos.

Dormir, dormir, dormir.


Que mis guardianes guíen mi espíritu a algún lugar del cielo, donde los ángeles reparen espíritus lastimados. Un lugar donde no tenga que luchar para ser mejor que nadie, un lugar cuyo platónico y armonioso propósito solo sea el estar bien y no hacer daño a nadie ni a mí mismo, pues cansado estoy de eso que ha sido mi pan de cada día.


Ya quiero regresar a casa, pues mi estúpida mentecita no comprende que la vida es de lagrimas y risas, que son unas de arena por las que van de cal, que no es como yo quiero, sino como el jefito quiera.


Solo por hoy, aquí y ahora.


Cansado y ya menos molesto.

Hoy no salí, solo me quede aquí, a cuidar a mi bestia, a consentirla, a evitar que explote allá afuera con las personas que van a trabajar o a divertirse al lugar mágico llamado Puerto Nuevo.

Desde aquí puedo ver el estacionamiento lleno de carros, pensé en irme a Ensenada o tal vez a Playas de Tijuana, pero no quiero alimentar más mi obsesión, mi enfermedad del alma.

Otra base por bola, otro juego regalado, otra historia para contarse entre las muchas pato aventuras.

Dormir, dormir, dormir, y el sueño no llega, el día apenas va a la mitad. 

Nadie es culpable de lo que siento, yo soy el verdadero y único responsable de lo que me pasa por no saber manejar la mente, el cuerpo y el espíritu que me fue dado para vivir esta experiencia llamada vida.

Esto es la vida: ayer risas, hoy coraje y lagrimas, que igual solo son mi miedo al fracaso.

Júntate con los triunfadores –dijeron- y el mundo está lleno de fracasados y triunfadores que van relevándose en las posiciones. Igual que yo; ayer reía y publicaba “La pura vida”, manifestando alegría, gozo y hoy escribo esto completamente opuesto.

Uno más, uno menos, así se suman mis fracasos y triunfos.

La máxima que guía mi vida, se vuelve hacia mí y me recuerda una por una sus palabras: la felicidad no es una meta, la felicidad es un camino.

Que cada uno tenga un excelente día, como quiera que lo entienda.

Dormir, dormir, dormir.

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